El pasado 22 de febrero de 2026, Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho» y líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), murió tras un operativo de las Fuerzas Armadas en Tapalpa, Jalisco. El capo, uno de los criminales más buscados por México y Estados Unidos, falleció durante su traslado aéreo a la Ciudad de México luego de resultar herido de gravedad en un enfrentamiento con elementos de la Sedena y la Guardia Nacional. La operación, que fue fruto de meses de seguimiento, contó con apoyo de inteligencia estadounidense.

La caída del líder criminal desató una violenta respuesta inmediata por parte de sus células operativas, provocando más de 250 «narcobloqueos» con vehículos incendiados en al menos 20 estados del país. Esta ola de violencia dejó un saldo trágico de decenas de fallecidos, incluyendo a unos 25 agentes de la Guardia Nacional que murieron durante los enfrentamientos. Además, se registraron ataques coordinados contra establecimientos comerciales, bancos y gasolineras, sembrando el pánico especialmente en Jalisco, Guanajuato y Michoacán.

El impacto social fue masivo, obligando a la suspensión del transporte público, la cancelación de vuelos y el cierre de vialidades estratégicas en ciudades como Guadalajara y Puerto Vallarta. Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum defendió la legitimidad del operativo y pidió calma a la población, el gobierno de Jalisco activó el «Código Rojo» para contener los disturbios. La magnitud de la crisis incluso generó dudas internacionales sobre la seguridad en las sedes mexicanas para el Mundial de Fútbol 2026, aunque la FIFA ratificó su respaldo al país.

Considerado el narcotraficante más poderoso de la última década, la muerte de «El Mencho» representa un golpe histórico para el crimen organizado, pero también abre un escenario de incertidumbre. Expertos advierten que su ausencia podría derivar en una violenta guerra interna por la sucesión del mando dentro del CJNG o en una fragmentación del cártel en células más pequeñas, lo que plantea nuevos desafíos para la estrategia de seguridad nacional y la estabilidad de las regiones afectadas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *